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08 septiembre 2009

Quiero las fotos

Pese a los adelantos de estos tiempos, para mi hay algo que no se supera: las fotos.
Las fotografías inmortalizan la imagen de un instante, lo dejan quieto para siempre echo recuerdo mientras la vida continúa, y yo, puedo recordar que estaba haciendo con toda precisión en ese momento, el de hacer el click inmortal. La vida es un álbum que está lleno de fotografías, una detrás de la otra, y en ese flujo de vivir y fotografiarnos todos cambiamos. Nos ponemos más gordos, más flacos, mas pelados, siempre sonrientes para ese instante de nuestra vida que quedará así para siempre. Quien guarda las fotos en las que aparece con cara de amargado o está triste? nadie toma retratos en un velorio, ninguna pareja se saca una foto cuando se separa (aunque en algunos casos sería algo bueno para recordar). Fotografía es sinónimo de fiesta, de algo para volver a ver, algo que en ese momento era digno de ser guardado para siempre. Al ver una foto me transporto a ese instante que quedo congelado, y puedo recordar los pasos previos que llevaron a la realización del la misma y lo disfruto. Personalmente prefiero la foto a la filmación, la foto tiene esas cosa mágica del momento detenido, esa milésima de tiempo que se guardó en un pedazo de papel, de CD o en el duro de la PC y quedó ahí para siempre, con nuestra cara sonriente, el abrazo querido, la majestuosidad de algún paisaje o la monería de los compañeros de estudio. La filmación tiene otras cosas que yo no discuto, pero no es tan lindo verlas como mirar esos ojos que a su vez nos miran desde la inmovilidad de una fotografía.
Cuando miramos fotos tendemos a pensar que todo tiempo pasado fue mejor, no es tan así. Si pudiéramos fotografiar toda la vida nos daríamos cuenta que todo tiempo pasado fue eso, solo pasado. ¿Que las fotos de ayer nos marcan que estábamos más jóvenes, mas flacos? si, seguro. Pero también las fotos de hoy nos indican que estamos mejor que lo que estaremos en las fotos de mañana, y al verlas diremos lo bien que nos veíamos y lo sonrientes que estábamos.
Me gustan mucho las fotos, tengo dos grandes cajas llenas de fotografías de distintas fechas, lugares, edades, situaciones y festejos, como corresponde.
En resumen, yo creo que para eso son las fotos, para que al volver a verlas recordarnos que alguna vez fuimos felices, como decía en mi otro sitio.






19 agosto 2009

Dicen que

Dicen que en la vida cuando una puerta se cierra otra se abre, no se si es cierto o es otra de las cosas que inventan los conformistas de siempre; la cosa es que si vemos a las oportunidades o elecciones que tomamos como puertas que se cierran o abren, hay puertas que nunca se abrirán y otras que jamás se cerraran. Por ejemplo la puerta de la NASA no se abrirá a esta altura de mi vida para permitirme un viaje ida y vuelta en el transbordador, pero probablemente si se abrirían (si no investigan demasiado) para servirle café a los astronautas antes de partir, o pasar el lampazo. Hasta ahí es una teoria aceptable.
Ahora la cosa cambia cuando hablamos de los sentimientos. Entonces esas puertas que se cierran dejándonos afuera, la que se esperaban abiertas para entrar y que adivinábamos como el umbral a la dicha o la felicidad, y que se cerraron con trabas desde adentro,y que ya no nos permitirá saber si era así, serán reemplazadas por otras ?.
Sin entrar, quedándonos en la vereda sin resguardo, girando el picaporte sin ninguna esperanza, nos damos cuenta con dolor que no es por ahí donde se consigue lo que queremos y que no habrá ninguna otra que la suplante.
Hoy de regreso me detengo frente a la puerta, cerrada y sin posibilidades de que me deje pasar, y aunque ya no soy el que un día trató por todos los medios de que me cediera el paso, me gustaría que se abriera solo un poquito para poder ver en su mirada algo de lo que una vez vi.

18 agosto 2009

El espejo - Reedición

Entro al bar y con el clásico ademán de abrir el dedo índice y el pulgar le pido al mozo que me traiga un café, me paro frente al espejo de una columna y me acomodo el cuello de la camisa, paso las manos por el cabello para que no me quede sobre la frente y me siento en la mesa más próxima.
Un joven recorre las mesas del café ofreciendo a los parroquianos un retrato al instante por pocas monedas. Yo estoy esperando aburrido a mi cita, sentado a la mesa de ese café, acepto. El joven se sienta frente a mí y comienza a trabajar con carbonilla sobre un gran block de papel garbanzo blanco, tamaño oficio. El mozo me acerca el pedido y yo trato de no moverme para no dificultar la tarea y por casualidad descubro que, gracias al espejo que decora la columna donde me había detenido a observarme, en combinación con otro gran espejo que recorre a lo largo la pared a mediana altura, puedo observar perfectamente el trabajo del dibujante.
Después de unos minutos advierto con asombro que el dibujo va tomando la forma de una cabeza, con grandes ojos bien abiertos, mirando como con asombro, la piel muy pegada al hueso, y los pómulos sobresaliendo muy afilados hacía afuera. Las sienes adornadas con hilos de fino cabello blanco, que caen sin ninguna gracia a los costados, la boca con unos finos labios que dejan ver unos dientes desparejos y asentada sobre algo parecido a hueco. Horrible, debe haber un error, ¡acabo de verme en el espejo!. Luego escucho a un grupito de parroquianos que se ha reunido, de pie, alrededor del dibujante, mientras miran alternativamente al dibujo y a mí moviendo la cabeza de arriba a abajo, comentar con admiración el parecido.
Comienzo a transpirar sin poder evitarlo, pero no me atrevo a decir nada, me limito a retorcerme las manos. Estoy casi paralizado por lo que veo, haciendo un esfuerzo me levanto y dejando unos pesos sobre la mesa, huyo corriendo del lugar.

11 agosto 2009

Terminal


Mirándolo a los ojos, con ese decir tan especial, como una niña que promete no pasarle más el dedo al pastel que está en la heladera le dijo adiós desde el andén de la estación
-Nos vemos tal vez la semana que viene-.
Y lo despidió apoyando la palma de la mano en su mejilla y dandole un beso en la boca corto, suave y definitivo.
Bajó las escaleras de la vieja terminal ferroviaria, se acomodó la corbata y levantó la solapa del saco y del sobretodo. Corría un viento muy frío que llegaba del sur y se le metía por el cuello hacía el cuerpo a pesar de todo el abrigo. Le hizo señas a un taxi que pasaba raudo por al calle casi desierta a esa hora, paró un trecho mas adelante y quedó esperándolo, así que tuvo que caminar hasta llegar a el, se tiró en el asiento trasero y le dio la dirección de su casa.
Entró en su departamento se sacó el sobretodo, el saco y se aflojó la corbata, se dirigió a la ventana y miró a la calle totalmente desierta y pensó en ella agitando su mano, yéndose en el tren de las dos y cuarto y prometiendo verse en una semana, tal vez.
Comenzó a llover, sintió un leve temblor y el frío le caló hasta los huesos.

27 julio 2009

Historias de Buenos Aires: El Kavanagh

Al edificio Kavanagh lo mando a construir Corina Kavanagh en 1934 frente a la hermosa Plaza San Martin, y se inauguró en 1936. El Kavanagh como se lo empezó a conocer, obtuvo el Premio Municipal de Casa Colectiva y de Fachada y, en 1939, recibió similar distinción del American Institute of Architects. Por sus características técnicas, compartió un galardón con la Torre Eiffel, con la Represa de Assuan y con el Canal de Panamá, otorgado por la Sociedad de Ingenieros de los Estados Unidos. Fue el primero en Buenos Aires y con su altura de 120 mts el mas alto de latinoamerica en su época.
Tiene 105 departamentos con la particularidad de ser todos distintos, el mas pequeño tiene 140 mts2, y hoy, a mas de 73 años de su inauguración, en el edificio trabajan en forma permanente más de veinte personas, entre personal de seguridad, limpieza y mantenimiento, y además, siguiendo una vieja tradición, hay un mayordomo, que tiene la función de coordinar las tareas de los siete encargados del edificio.
El Kavanagh no tiene portero eléctrico. Como si se tratara de un hotel, todas las personas ajenas al edificio deben anunciarse en recepción, e inmediatamente se les avisa, vía telefónica, a los copropietarios. Tampoco tiene cocheras. Es que cuando se inauguró, en 1936, todavía se estacionaban los carruajes sobre las aceras.
Los propietarios no pagan impuestos municipales, ya que el edificio fue declarado por la Unesco, en 1999, Patrimonio Mundial de la Arquitectura de la Modernidad. Así que los habitantes están exentos de tasas como el alumbrado, barrido y limpieza.
Los habitantesde cada departamento deben comprometerse a hacer todo lo necesario para conservarlo en buen estado, tanto por dentro como por fuera.
Este compromiso es muy estricto: ni bien una persona se muda al edificio, debe firmar un documento en el que da su palabra de conservar el departamento tal como era originalmente. Cualquier modificación interna deberá ser puesta en consideración del consorcio, aunque es muy extraño que la apruebe.
Una anécdota lo ilustra claramente: "Una señora que recién se mudaba no se tomó muy en serio esto y amplió una ventana que daba a un patio interno. El consorcio, que no había sido notificado, le hizo juicio, se lo ganó y la Justicia la obligó a volver la ventana a su estado original", contó uno de los vecinos.
Por fuera, el compromiso de mantener impecable este monumento histórico también se cumple a rajatabla. Desde hace un tiempo un estudio de arquitectura trabaja para blanquear el exterior del Kavanagh. Además, según contó uno de los empleados, hace poco se incorporó una tecnología "antipintadas".
Corina Kavanagh se reservó para ella el piso 14, de 700 metros cuadrados. Sólo tuvo que esperar 14 meses para habitarlo, ya que ése fue el tiempo que demoraron los constructores para finalizar el rascacielos, todo un récord para la época. En 1948, Corina le vendió su propiedad al banquero Henry Roberts.
Y he aquí el por que de toda esta perorata, lo mas importante de la historia. Cuentan las malas lenguas que Corina Kavanagh, mujer que pertenecía a una familia adinerada pero no patricia, lo hizo construir para vengar un romance no aceptado entre una de sus hijas y un joven de la familia Anchorena, uno de los apellidos más ilustres de la Argentina.
Contrariada por la oposición de los Anchorena, Corina, algo resentida, quiso ensombrecer una hermosa obra arquitectónica que también hoy deleita a los turistas y transeúntes que pasean por Retiro: la iglesia del Santísimo Sacramento, que los Anchorena habían construido hacia 1920 para utilizarla como sepulcro familiar.
El único pedido que les hizo a los arquitectos Gregorio Sánchez, Ernesto Lagos y Luis María De la Torre fue que el edificio, cuya entrada principal se encuentra en Florida 1065, tapara la basílica. Hoy, para mirar de frente a la iglesia, la única alternativa es pararse en el pasaje Corina Kavanagh, que también pertenece al edificio. Venganza consumada.

23 julio 2009

El Gordo y el Flaco

Como me gustan las películas del Gordo y el Flaco!! cuando vi esta foto me trajo a la memoria tardes de leche con pan y manteca, tele en blanco y negro y cortos de ellos dos subtituladas al castellano.



Lo que mas me gustaba eran los gestos a veces ampulosos a veces casi tímidos que hacía Oliver Hardy, siempre maltratado por el flaco Stan Laurel, que con o sin culpa le hacía la vida imposible.

Si le gusta echele un vistazo AQUI

21 julio 2009

El servicio

Llego y tras cerrar la puerta del departamento se sacó los zapatos y los pateos a un lado, dejo sobre el sillón la campera y la bufanda y olfateó el aire en busca de esa sensación de comida preparándose. Entró a la cocina y saludó con una especie de gruñido, se sentó en la mesa dando la espalda a la mujer y apartó un poco el plato y los utensilios apoyando los codos en espera que le sirviera la cena. Encendió la televi y reclamo su comida.
- Ya tengo todo listo, ya te sirvo, ya te atiendo-
contestó la mujer mientras se acercaba por detrás a su marido que miraba atentamente el aparato.

17 julio 2009

Publicidad

Publicidad de agua mineral, muy buena

La Cunparsita

Un poco de historia sobre uno de los tangos mas conocidos en el mundo a 90 años de su creación. La Cumparsita, casi un himno argentino

02 abril 2009

Un emocionado adios


Se ha muerto un verdadero ejemplo y un verdadero líder. Un ejemplo de civismo, un ejemplo de democracia, un ejemplo de honradez, un ejemplo de libertad, un ejemplo del dialogo en el discenso. Un estadista reconocido, un demócrata con todas las letras.

En que gran soledad política nos ha dejado Raúl Alfonsín






11 marzo 2009

Imagenes quietas

04 junio 2008

Obsesión

Mientras te miro irte por y para siempre, puedo sentir la sangre en las venas y el dolor en las sienes.
Lo siento con algo o todo de impotencia. Quiero abrazarte fuerte y besarte el cuello, desenredar tus rubios rulos entre mis dedos y no darme ahí por vencido. Como el convicto y condenado a muerte al que le dan una ultima cena antes de ir al patíbulo, magnífica, completa, yo pido una noche como las de antes. Madrugadas de besos, y amaneceres de caricias tocando el esplendor, de manos entre las piernas, de sonrisas furtivas y conversaciones sobre mañanas sin esperanzas, pero que le dan sentido a todo. Y luego los guiños cómplices de caricias y sonidos acallados ante la posibilidad de escuchas ajenas. Y el pensar en vos los días posteriores. En el cole o en la calle, recordando tus gestos, tu decir y tu callar, contando lunares en la sombra y algún detalle que hace que una tenue corriente recorra mí espalda de abajo hacía arriba.
Repitamos aquellos días una vez mas, despertaremos a los vecinos y beberemos del elixir que nos queda desde aquel día.
No dejo de pensar en tu espalda encorvándose y tus ojos al cielo, perdón.

Pero de todas formas solo te miro irte por y para siempre.

20 mayo 2008

Música


Existe un sitio en el que habitan todas las ideas que aún no han nacido. Está cerca a aquél en el que esperan los cuentos que aún no fueron inventados, y limita, a veces hasta confundirse, con aquel otro en el que aguardan las poesías, y las canciones y melodías aun no escritas.
Algunas de esas canciones y poesías son perezosas. Se acostumbraron a deambular en su etéreo mundo inexistente, y sólo el trabajo y la constancia, hace que acerquen sus melodías a nuestro mundo y salen casi a regañadientes, y algunas inundan el aire, suenan, brillan y luego, son olvidadas.
Otras, en cambio, buscan por si mismas la salida, porque necesitan hacerse oír. Soy canción y poesía -se dicen- quiero existir para ser cantada, necesito que me escuchen, quiero hacer llorar, o sonreír, o enamorarse. Soy canción y poesía, y buscan la forma de serlo. Y así, comienzan a mostrarse, y a insinuarse, y a enseñarse, música y poesía que salen y se muestran cada vez que mis ojos se posan en los tuyos, y ya no hay nada que me detenga.

08 mayo 2008

Recuerdos del mar

Es iracundo y de sus entrañas saltan chispas líquidas. Sus olas se elevan hacia el cielo como intentando llamar la atención, y vaya si lo logra. Espuma irritado y frío, violento y sin embargo hermoso. Su estado le cambia el color celeste por tonalidades grises y verde oscuro. Toda su furia la descarga con pasión contra la playa y las piedras.

Es soberbio, impresionante, temido e incluso odiado en esos momentos en los que es imparable, en los que sus aguas devorar la tierra. Profundamente admirado, amado, inspiración para poetas y gente de alma sensible, personas que hacen de él un arte o compañero de pensamientos, como un amigo.

Pese a los cambios de humor, casi todos posamos los ojos en sus aguas con admiración. Tiene para mi un imán especial, me atrae y me hipnotiza con su eterno ir y venir, sin descanso.

Se muestra especial en esa estación en la que los días se alargan y el sol demora en hundirse en sus aguas, allá en el horizonte. Entonces, con el agobiante calor acaricia los cuerpos sin distingos de ninguna clase, grandes y chicos, hombres y mujeres. Amigo íntimo de caricias a las que incita con murmullos suaves de espuma.

Cómplice silencioso de enamorados apasionados que se muestran ante él sin pudor, arrullando besos al ritmo de sus idas y venidas.

Espejo de la Luna que se mira reflejada noche tras noche en inmenso espejo de sus aguas, sonriente, orgullosa y plena.

En la inmensidad de sus profundidades viven una innumerable cantidad de especies que, sin su existencia, morirían, sin posibilidades de vida fuera de tan maravilloso ámbito.

El mar, eterno como los sentimientos, eterno como la misma eternidad.

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07 mayo 2008

Viejos vinilos

Hace algunos meses, y por cuestiones que no vienen al caso, mi hermana, que vivía con ella debió dejar el departamento que alquilaban. Es así que me toco preparar las cosas para la mudanza. Lo primero que vi fue mi colección de discos de vinilo, mi vieja los tenía guardados cuidadosamente junto a.... siii el Wincofon. Montones de discos que fui comprando con el correr de los años, desde que llego el "modernismo" a casa, cuando apenas terminaba el primario, de la mano de mi viejo. Bueno, no todos son comprados, algunos me los prestaron y por esas cuestiones de la vida, olvidé devolver. Me puse a desempolvar mis discos de vinilo, entre ellos había unos cuantos de Serrat. Descubrí a Miguel Hernández y Antonio Machado a través de esos LP. Discos de Credence, de Roberto Carlos, dos de Pink Floyd, Cat Stevens. Buenos Aires 8, un conjunto coral espectacular que pocos conocen, con dedicatoria manuscrita de Piazzola

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Tengo también la colección completa de los LP de los Beatles, que tantas veces he escuchado y tanto me costó en tiempo y dinero, completar. Incunables como Posuigieco, LP grabado por Sui Generis, León Gieco y Raúl Porchetto y María Rosa Yorio.

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Mas una cantidad considerable de “simples” de artistas varios. Sumados a los discos que escuchaban mis viejos, casi todos de tango, con las grandes orquestas "típicas" como las de Troilo, D’arienzo, Pugliese etc, Sandro, Julio Iglesias (de mi mamá) el Cascanueces en una presentación muy buena en forma de libro gigante ya que son tres LP, Tito Schipa, tenor muy apreciado por mi veja, algunas rarezas, como los discos de Bing Crosby que no eran LP ni simples, ya que traían cuatro temas por lado y una buena cantidad de etc.

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Las portadas de los discos eran geniales, las miraba una y otra vez, me gustaban casi tanto como su contenido, era natural escuchar el disco mientras miraba la tapa, grandes y a veces dobles, con fotos, cuantas veces escuche Abbey Road de Los Beatles tratando de precerme a George Harrison.

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La cosa es que me aparecí en casa con el bagayo de discos y el Wincofon. Ante la mirada atónita de esposa e hijas coloque todo sobre la mesa con las loables intenciones de darles una "escuchadita". Estas ultimas, mis hijas, miraban todo como si fueran unos objetos antediluvianos que su padre trajo de vaya uno a saber que excavación, y no entendían muy bien como esas cosas negras grandes y redondas podían despedir alguna otra clase de sonido que no fuera ruido. Incluso a la más chica, tuve que explicarle que no se podía jugar al fresh be o como se llame con los discos, y arrojarlos por el balcón cual platos voladores. Enchufé el Winco y escuchamos algunos temas para que vieran como era la cosa por entonces. Mi viejo Wincofon tiene una púa que debe ser tan vetusta o mas que los discos.

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Antes poner un tema y clavar la aguja era todo un arte, la aguja o púa tenía que cambiarse periódicamente para que sonara como se debe, sobre todo el estéreo. Con los “automáticos” el brazo caía en el primer surco solo, pero si uno deseaba escuchar el cuarto tema por ejemplo, debía levantar el brazo (pick up se llamaba también) y clavarlo justo en el comienzo, si no podía rallarse y después "saltaba" la púa, y a la media hora, vuelta a empezar porque los vinilos tienen dos caras.¿Se acuerdan? La generación del 'mp3', la que lleva miles de canciones en una cajita de fósforos, difícilmente podrá comprender que hubo un tiempo en el que la música venía repartida en 'caras', la 'A' y la 'B' en la escuela clásica, y la '1' y la '2' en la de los modernos. Pero fue así. Ahora se puede escuchar música en cualquier parte, sin dar vuelta nada, con un botoncito se puede elegir la pista que nos de la gana.

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Los discos están en buen estado, ya que yo los cuidaba bastante, pero claro, el sonido que sale de un Winco no es ni ahí lo que sale del equipo de sonido que suelen escuchar mis niñas, por tal motivo y luego de escarnios varios, y ante la total falta de solidaridad recordatoria, junte todo prolijamente, los coloque envueltos en bolsas en una caja y me los llevé a la oficina donde los guarde hasta mejor oportunidad.

Admito que ahora es todo más sencillo, desde adquirir los cds, o bajarlos de Internet hasta movilizarse con el reproductor a cuestas para tener la oportunidad de escuchar música donde se quiera y con buen sonido, es verdad, pero aquello era otra cosa, como dice Serrat,

Yo recuerdo cada uno de los discos de vinilo, y tengo la mayoría de ellos en cd, ya que como dijo alguien que no recuerdo, todos ellos forman parte de la banda sonora de nuestra vida.

Ah, tengo también una considerable cantidad de casettes, pero esa es otra historia.

29 agosto 2006

La bebida de los pueblos fuertes


En esta país se toma mate, que duda cabe, y el mate no es una bebida, corazones de otro barrio.

Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida.

En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse.
El mate es exactamente lo contrario que la televisión.
Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es "hola" y la segunda "¿unos mates?".
Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres.
Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros.
Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian.
Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara.
Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno.
Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos.
Los buenos y los hijos de puta. Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide.
Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes.
Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate.
Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo,
dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conoces a alguien por primera vez, te tomás unos mates.
La gente pregunta, cuando no hay confianza: ¿Dulce o amargo?. El otro responde: -Como tomes vos. Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba.
La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas.
Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión e dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre
ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.
Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos a necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos.
No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez unos mates solos.
Pero debe haber sido un día importante para cada uno.
Por adentro hay revoluciones. El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores...
Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena, la charla, no el mate.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablas mientras el otro toma y viceversa.
Es la sinceridad para decir: basta, cambia la yerba!
Es el compañerismo hecho momento.
Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, ¿está caliente, no? Es la modestia de quien ceba el mejor mate
Es la generosidad de dar hasta el final.
Es la hospitalidad de la invitación.
Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir "gracias", al menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir. Ahora vos sabes, un mate no es sólo un mate...

Calentas el agua??