20 mayo 2008

Música


Existe un sitio en el que habitan todas las ideas que aún no han nacido. Está cerca a aquél en el que esperan los cuentos que aún no fueron inventados, y limita, a veces hasta confundirse, con aquel otro en el que aguardan las poesías, y las canciones y melodías aun no escritas.
Algunas de esas canciones y poesías son perezosas. Se acostumbraron a deambular en su etéreo mundo inexistente, y sólo el trabajo y la constancia, hace que acerquen sus melodías a nuestro mundo y salen casi a regañadientes, y algunas inundan el aire, suenan, brillan y luego, son olvidadas.
Otras, en cambio, buscan por si mismas la salida, porque necesitan hacerse oír. Soy canción y poesía -se dicen- quiero existir para ser cantada, necesito que me escuchen, quiero hacer llorar, o sonreír, o enamorarse. Soy canción y poesía, y buscan la forma de serlo. Y así, comienzan a mostrarse, y a insinuarse, y a enseñarse, música y poesía que salen y se muestran cada vez que mis ojos se posan en los tuyos, y ya no hay nada que me detenga.